Cuenta la tradición que Hércules,al que se le atribuyen la fundación entre otras ciudades españolas de Cádiz y Sevilla,fue protagonista de importantes conquistas en la Península Ibérica.El transcurso de sus batallas lo llevó a instalarse en la Sierra de Pinos y en honor a la diosa Fornacis creó los primeros cimientos de un pueblo que hoy todos conocemos cómo Hornachos.
El casco urbano se asienta en la solana de la Sierra de su nombre, a una altitud media de 538 metros, y entre dos profundos valles: el valle de los Moros y el valle de los Cristianos, abancalados y dedicados al cultivo intensivo de numerosas huertas de origen morisco.
Ya en tiempos prehistóricos existieron en este ámbito asentamientos humanos. Castro celta más tarde,es muy probable que el mismo lugar ocupado por la población actual,o alguno inmediato,fuera la Fornacis Romana mencionada por Claudio Ptolomeo,nombre que indicaba su dedicación a la minería,especialmente a la extracción de hierro y plata,para lo que construyeron los hornos (fornos) de fundición de metales,que estuvieron activos durante la época romana y árabe.
Poblada también en tiempo de los visigodos, la tradición la señala incluso como refugio de San Hermenegildo en la huida de su padre, el arriano Leovigildo.
Durante la ocupación musulmana se mantuvo poblada también, datando de esa época la fortaleza primitiva de adobe, luego reconstruida en piedra por los cristianos, que corona sus cresterías, constituyendo uno de los puntos más solidos en el sistema defensivo de la Baja Extremadura.
En 1234, fue ocupada por la Orden de Santiago, integrándose en sus dominios como cabeza de Encomienda. A finales del siglo XIV, era cabeza de Partido con jurisdicción sobre 14 aldeas y sede de un Gobernador, rango que mantuvo hasta 1640, en que debido a la decadencia pasó a Llerena. Después de su ocupación por los cristianos el núcleo continuó habitado mayoritariamente por sus anteriores moradores árabes, situación que se mantuvo hasta la expulsión de los moriscos en 1610. Durante este tiempo en Hornachos no hubo casi otros cristianos que el Comendador santiaguista, un párroco, y ya más tarde, algunos frailes franciscanos. En ciertos momentos parece que no contó ni siquiera con iglesia. Con motivo de la sublevación de 1526 Carlos I ordenó demoler la población, entonces establecida en la zona alta más próxima al castillo, resurgiendo después el caserío en el lugar que hoy ocupa. A finales del XVI el núcleo contaba con más de 10.000 habitantes, siendo el foco morisco más importante de España.
Tras su salida de la Península los hornacheros fundaron una curiosa república pirata en Salé, cerca de Rabat, que se mantuvo activa durante algunos años. Actualmente, la localidad sigue conservando la huella de su pasado en los tejidos más antiguos, cuyas calles empinadas y tortuosas, formadas todavía en ciertas zonas por edificaciones que evocan los esquemas constructivos moriscos, ofrecen sugestivos rincones de insuperable pintoresquismo.
miércoles, 4 de enero de 2012
LUGARES DE INTERÉS
EL DESBAUTIZADERO
<…es sabido que inmediata a la villa, en el sitio conocido como “Desbautizadero de los Moros” durante los tiempos antiguos, existió una de tantas fortificaciones como punto avanzado desde el que comunicar mediante señales luminosas o fogatas con el castillo principal de la cima de la sierra, y con otros seis de carácter secundario, que, según las crónicas, se encontraban distribuidos por su entorno como primera línea de las defensas del enclave..>. Ortiz de Thovar menciona la existencia en Hornachos de varias fuentes o desbautizaderos, a las que los islamizantes llamaban “morquíes”, de las que los moriscos se servían en secreto para limpiarse, y contrarrestar los efectos del bautismo, a cuya formalidad exterior se sometían por convivencia o a la fuerza. En tales fuentes lavaban a los niños que habían recibido el sacramento, creyendo que de esa manera quedaban desbautizados, dejando como rescate las camisillas de los afectados, así como algunas monedas, clavos, herraduras, y otros objetos rituales y simbólicos. En ceremonias secretas, les imponían un nombre musulmán , que era el que valía en su realidad espiritual, dejando el nombre cristiano solamente para sus relaciones con el mundo externo.
El desbautizadero que tenían en más estima se encontraba hacia el norte, a una media legua del pueblo, en el sitio llamado “La Hoya de la Maestranza”, en las cercanías de una de las viejas atalayas fortificadas de origen árabe. Dicha fuente, se encuentra en la cima de un gran peñasco blanco. El cronista antes mencionado la describe como, “de una vara de ancho y veinticuatro de largo, labrada y excavada a humanas fuerzas, no se derrama ni en los años de más lluvia y el agua en la madre es bermeja, pero fuera de ella es cristalina”.
Tras el paso de los siglos, aún podemos contemplar en el mismo estado este Morquíes o desbautizadero como hito significativo del Hornachos morisco.
Partiendo de Hornachos cogeremos la carretera EX-344, dirección a Puebla de la Reina, para recorrer unos 4 km. hasta llegar a la ermita de San Isidro. Una vez allí cogeremos el camino que discurre de frente a Sierra de Pinos, y caminando, descenderemos por el valle para volver a subir a la cumbre de enfrente, donde podremos observar el Desbautizadero y los restos de la antigua atalaya.
EL OPPIDUM DE HORNACHUELOS
Hornachuelos es un enclave arqueológico situado en el término municipal de Ribera del Fresno, en pleno valle del Matachel, junto a la Cañada Real de Ganados.
Para acceder hasta allí podemos partir desde Ribera del Fresno y tomar la carretera local BA-122 dirección a Hinojosa del Valle. A la altura del km.3, un monolito marca el desvío que dirige a las ruinas. A partir de aquí recorremos 6,5 km. hasta llegar al yacimiento.
También podemos llegar partiendo desde Hornachos, cogiendo la carretera BA-079 dirección a Hinojosa del Valle. A unos 9,5 km, y cruzado el Embalse de los Molinos, tomaremos una sección de curvas peligrosas llamadas “Las Tiesas”, y al final de éstas sale el camino, que cruzando por la puerta de una finca nos dirige al cerro de Hornachuelos. Deberemos de tener precaución de cerrar las cancelas para no ocasionar problemas con el ganado.
En ambas rutas tomaremos cómo referencia visual el cerro de Hornachuelos que es fácilmente visible dada su elevación dominante, y a la monstruosa torreta de hormigón que corona su cima.
A su vez deberemos de tener cuidado con nuestro vehículo ya que transitaremos por pistas y caminos forestales.
Una vez allí y con la ayuda de la correspondiente cartelería explicativa, el visitante puede conocer aspectos del urbanismo, la defensa, los aljibes y la necrópolis de este lugar. Así mismo, el entorno inmediato ofrece claves diversas para la justa comprensión del sitio.
Según los restos hallados en las excavaciones, Hornachuelos estuvo ya poblado a finales de la Edad del Cobre, como así lo demuestra la existencia de una estructura fortificada acotada por una o dos líneas de muralla con bastiones semicirculares, evidenciándose en su interior cabañas, principalmente, de planta oval.
Aunque el mayor esplendor de Hornachuelos se produce casi 2000 años después, entre mediados del Siglo II a.c. - y finales del siglo I d.c., etapa de tránsito entre las culturas prerromanas y la Romanización de la Beturia, nombre que dieron los autores clásicos al territorio comprendido entre el río Guadiana y Sierra Morena.
Oppidum es un término genérico que se usa para nombrar lugares elevados, como colinas o mesetas, con unas defensas naturales reforzadas por el hombre. Constituye el yacimiento arqueológico extremeño de mayor importancia de este periodo, con viviendas dispuestas en manzanas, calles bien definidas, hornos y talleres metalúrgicos, recinto amurallado y foso.
<…es sabido que inmediata a la villa, en el sitio conocido como “Desbautizadero de los Moros” durante los tiempos antiguos, existió una de tantas fortificaciones como punto avanzado desde el que comunicar mediante señales luminosas o fogatas con el castillo principal de la cima de la sierra, y con otros seis de carácter secundario, que, según las crónicas, se encontraban distribuidos por su entorno como primera línea de las defensas del enclave..>. Ortiz de Thovar menciona la existencia en Hornachos de varias fuentes o desbautizaderos, a las que los islamizantes llamaban “morquíes”, de las que los moriscos se servían en secreto para limpiarse, y contrarrestar los efectos del bautismo, a cuya formalidad exterior se sometían por convivencia o a la fuerza. En tales fuentes lavaban a los niños que habían recibido el sacramento, creyendo que de esa manera quedaban desbautizados, dejando como rescate las camisillas de los afectados, así como algunas monedas, clavos, herraduras, y otros objetos rituales y simbólicos. En ceremonias secretas, les imponían un nombre musulmán , que era el que valía en su realidad espiritual, dejando el nombre cristiano solamente para sus relaciones con el mundo externo.
El desbautizadero que tenían en más estima se encontraba hacia el norte, a una media legua del pueblo, en el sitio llamado “La Hoya de la Maestranza”, en las cercanías de una de las viejas atalayas fortificadas de origen árabe. Dicha fuente, se encuentra en la cima de un gran peñasco blanco. El cronista antes mencionado la describe como, “de una vara de ancho y veinticuatro de largo, labrada y excavada a humanas fuerzas, no se derrama ni en los años de más lluvia y el agua en la madre es bermeja, pero fuera de ella es cristalina”.
Tras el paso de los siglos, aún podemos contemplar en el mismo estado este Morquíes o desbautizadero como hito significativo del Hornachos morisco.
Partiendo de Hornachos cogeremos la carretera EX-344, dirección a Puebla de la Reina, para recorrer unos 4 km. hasta llegar a la ermita de San Isidro. Una vez allí cogeremos el camino que discurre de frente a Sierra de Pinos, y caminando, descenderemos por el valle para volver a subir a la cumbre de enfrente, donde podremos observar el Desbautizadero y los restos de la antigua atalaya.
EL OPPIDUM DE HORNACHUELOS
Hornachuelos es un enclave arqueológico situado en el término municipal de Ribera del Fresno, en pleno valle del Matachel, junto a la Cañada Real de Ganados.
Para acceder hasta allí podemos partir desde Ribera del Fresno y tomar la carretera local BA-122 dirección a Hinojosa del Valle. A la altura del km.3, un monolito marca el desvío que dirige a las ruinas. A partir de aquí recorremos 6,5 km. hasta llegar al yacimiento.
También podemos llegar partiendo desde Hornachos, cogiendo la carretera BA-079 dirección a Hinojosa del Valle. A unos 9,5 km, y cruzado el Embalse de los Molinos, tomaremos una sección de curvas peligrosas llamadas “Las Tiesas”, y al final de éstas sale el camino, que cruzando por la puerta de una finca nos dirige al cerro de Hornachuelos. Deberemos de tener precaución de cerrar las cancelas para no ocasionar problemas con el ganado.
En ambas rutas tomaremos cómo referencia visual el cerro de Hornachuelos que es fácilmente visible dada su elevación dominante, y a la monstruosa torreta de hormigón que corona su cima.
A su vez deberemos de tener cuidado con nuestro vehículo ya que transitaremos por pistas y caminos forestales.
Una vez allí y con la ayuda de la correspondiente cartelería explicativa, el visitante puede conocer aspectos del urbanismo, la defensa, los aljibes y la necrópolis de este lugar. Así mismo, el entorno inmediato ofrece claves diversas para la justa comprensión del sitio.
Según los restos hallados en las excavaciones, Hornachuelos estuvo ya poblado a finales de la Edad del Cobre, como así lo demuestra la existencia de una estructura fortificada acotada por una o dos líneas de muralla con bastiones semicirculares, evidenciándose en su interior cabañas, principalmente, de planta oval.
Aunque el mayor esplendor de Hornachuelos se produce casi 2000 años después, entre mediados del Siglo II a.c. - y finales del siglo I d.c., etapa de tránsito entre las culturas prerromanas y la Romanización de la Beturia, nombre que dieron los autores clásicos al territorio comprendido entre el río Guadiana y Sierra Morena.
Oppidum es un término genérico que se usa para nombrar lugares elevados, como colinas o mesetas, con unas defensas naturales reforzadas por el hombre. Constituye el yacimiento arqueológico extremeño de mayor importancia de este periodo, con viviendas dispuestas en manzanas, calles bien definidas, hornos y talleres metalúrgicos, recinto amurallado y foso.
RECOMENDACIONES DE VISITA
- Basuras y restos son el peor recuerdo que podemos dejar de nuestra visita.
- El fuego es muy peligroso, evita hacer fuego y precaución con los cigarrillos.
- Todas las cancelas que necesitemos abrir deberán quedar cerradas, para evitar problemas si el ganado escapa.
- Salirse de las rutas recomendadas es mala decisión, podríamos perdernos.
- Disfruta de la sombra de los árboles y del paisaje, pero no rompas sus ramas inútilmente.
- Evitar hacer demasiado ruido para así no molestar a las especies, y tener a la vez más posibilidades de oírlas y observarlas.
- El fuego es muy peligroso, evita hacer fuego y precaución con los cigarrillos.
- Todas las cancelas que necesitemos abrir deberán quedar cerradas, para evitar problemas si el ganado escapa.
- Salirse de las rutas recomendadas es mala decisión, podríamos perdernos.
- Disfruta de la sombra de los árboles y del paisaje, pero no rompas sus ramas inútilmente.
- Evitar hacer demasiado ruido para así no molestar a las especies, y tener a la vez más posibilidades de oírlas y observarlas.
martes, 3 de enero de 2012
FUENTES
WEBS:
- www.extremambiente.es
- www.hornachos.es
- www.hornachuelos.com
- www.pueblos-espana.org
LIBROS:
- Hornachos, Enclave Morisco.
- Les Morisques et leur temps.
FOTOS:
- Todas las fotografías son propiedad del autor, J.Guerra (excepto panel indicativo y de rutas, y animales).
- www.extremambiente.es
- www.hornachos.es
- www.hornachuelos.com
- www.pueblos-espana.org
LIBROS:
- Hornachos, Enclave Morisco.
- Les Morisques et leur temps.
FOTOS:
- Todas las fotografías son propiedad del autor, J.Guerra (excepto panel indicativo y de rutas, y animales).
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